La gente se ponía navideña. La televisión pretendía enseñarme el ritual nauseabundo al pie de la letra. Los negocios desempolvaban adornos chillones archivados. El calor me hacia viajar a las tristes vacaciones de la infancia. Y el mas cruel recuerdo de soledad se vestía con euforia esperando en instante mismo en el era preciso atacar. Sentada sola en un rincón recóndito observaba, como siempre me ha sucedido, pero ese día tenia una peculiaridad, ese día de verdad me he sentido fuera de todos.

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