¿Por qué 
jugás
conmigo

a las escondidas
si podríamos
jugar
a la mancha
beso?
La gente se ponía navideña. La televisión pretendía enseñarme el ritual nauseabundo al pie de la letra. Los negocios desempolvaban adornos chillones archivados. El calor me hacia viajar a las tristes vacaciones de la infancia. Y el mas cruel recuerdo de soledad se vestía con euforia esperando en instante mismo en el era preciso atacar. Sentada sola en un rincón recóndito observaba, como siempre me ha sucedido, pero ese día tenia una peculiaridad, ese día de verdad me he sentido fuera de todos.

No eras hombre, no eras mujer.
Odiabas y amabas a ambos,
y ese odio mismo era tejer.

No conocí tu risa y entendí
que la perfección no ríe,
que solo parece dormir.

No existías, y eras alguien.
Me mirabas y no me veías,
dentro de mi no había nadie.

No eras frío, no eras calor.
No creías y no dabas verdad,
pero no eras vida, eras dolor.